Las vacunas: ¿qué son? y ¿podemos confiar en ellas?

Por fin hay una luz al final del túnel de la pandemia con las vacunas para el virus de SARS-CoV-2 que han sido aprobadas para su uso de emergencia en México y otros países. Sin embargo, tener una vacuna tan pronto es un gran logro de la ciencia que muchas personas no entendemos y nos hace cuestionarnos si se siguió un proceso riguroso y confiable. ¿Cómo fue posible producir una vacuna para SARS-CoV-2 en tiempo récord? ¿Podemos confiar en ellas? 

¿Cómo funcionan y se crean las vacunas? 

Gracias al sistema inmune, nuestro cuerpo es capaz de reconocer “invasores” que han infectado previamente nuestro cuerpo. Así, una segunda infección de un mismo “invasor” es poco probable, pues el cuerpo puede reconocer y neutralizar fácilmente al “invasor”. Las vacunas presentan a nuestro cuerpo parte del invasor para que pueda ser reconocido por el sistema inmune de nuestro cuerpo, sin enfermarse. Es por ello que tradicionalmente se han hecho vacunas que introducen virus inactivados o debilitados (como la vacuna para la varicela); sin embargo, otras introducen sólo una parte del virus, usualmente algo llamado la “proteína de superficie”

Pero, ¿qué es la proteína de superficie? De manera simple, podemos imaginar que el virus vive dentro de una “burbuja” y afuera de esta burbuja se encuentran estructuras incrustadas que le permiten entrar a las células del cuerpo al que invade. Estas estructuras son las  proteínas de superficie, y varían de acuerdo al tipo de virus. Si el cuerpo logra reconocerlas antes de que el virus entre, es mucho más fácil de combatir. De hecho, la mayoría de las vacunas para SARS-CoV-2 utilizan la proteína de superficie de este virus para que nuestro sistema inmune lo pueda reconocer. Por ejemplo, la vacuna para el coronavirus de Novavax introduce directamente su proteína de superficie sin causar COVID-19.

En los últimos años se han investigado nuevos métodos para exponer el cuerpo a las proteínas de superficie. Estos nuevos métodos se basan en:

  • Introducir directamente a nuestro cuerpo las “instrucciones” de la proteína para que nuestras células produzcan la proteína de superficie del coronavirus. Estas instrucciones se introducen a través de una sustancia conocida como ARN mensajero (ARNm). Una desventaja de estas vacunas es la necesidad de preservarlas a temperaturas muy bajas para que no se degraden.
  • Utilizar un “vector viral”, que consiste en introducir las “instrucciones” a través de otro virus (como el adenovirus, causante de resfriados), el cual ha sido previamente modificado para que no nos ocasione enfermedad. Es similar a las vacunas que utilizan ARNm, pero este requiere menos refrigeración. 

Una gran ventaja de las nuevas tecnologías de vacunas, en comparación con las vacunas que utilizan virus inactivados o debilitados, es que no es necesario pasar meses en el laboratorio para producir una vacuna candidata. Es por ello que rápidamente se generaron varios candidatos de vacunas al poco tiempo del inicio de la pandemia. Sin embargo, este avance tecnológico puede tener limitantes logísticas. Por ejemplo, las vacunas que utilizan el ARN mensajero requieren de cuidados especiales como tener las vacunas en ultracongelación antes de ser utilizadas.

Figura 1. Resumen de la información oficial (1, 2) sobre las vacunas que están en proceso de regulación en México

¿Cuál es el proceso para saber si una vacuna funciona y es segura? 

Toda vacuna aprobada para su uso en humanos tiene que pasar por diferentes fases experimentales diseñadas para saber con certeza si funcionan. En cada fase, se vacuna a un grupo de personas mientras otro grupo recibe un placebo (dosis sin efecto) con el propósito de hacer comparaciones entre aquellos que recibieron y no la vacuna. En particular, lo que se compara entre las personas que reciben la vacuna y el placebo es la proporción de personas que experimentaron la enfermedad sintomática de COVID-19. 

Específicamente, lo que nos dice si una vacuna funciona se conoce como eficacia, la cual se mide a través del porcentaje de reducción de casos sintomáticos atribuido a la vacuna. Por ejemplo, una eficacia de 95% significa que en vez de observar 1,000 casos sintomáticos de COVID-19 en una población sin vacunarse, esperaríamos ver sólo 50 casos si vacunamos a todos. 

Para ver si una vacuna es segura, además de monitorear COVID-19 sintomático, también se registran los efectos adversos en el grupo placebo y en el de la vacuna. Estos efectos son muy raros, alrededor del 0.01% de los participantes presentaron efectos adversos severos. Al igual que otras vacunas, como la influenza, la mayoría de los síntomas presentados después de la aplicación de la vacuna de COVID-19 han sido dolor en el sitio de vacunación, cansancio y dolor de cabeza. 

FaseNúmero de participantes en el estudioObjetivos de la fase
120-100 En esta fase se evalúan distintas dosis de la vacuna para ver cuál genera una mejor respuesta inmune sin efectos secundarios graves
2Cientos de personas con un mayor rango en edades y otras características como comorbilidades¿Cuáles son los efectos adversos a corto plazo?¿La vacuna genera una respuesta inmune?
3Usualmente miles de personas¿Cuál es la efectividad de la vacuna? ¿Cuántas infecciones previene?¿Cuáles son los efectos adversos a mediano plazo?
4Vacuna aprobada; se monitorea en su uso comercial en la población general¿Cuáles son los efectos adversos a largo plazo?¿Cuáles son los efectos adversos menos frecuentes?
Tabla 1. Resumen de la información respecto a cada una de las fases experimentales y sus funciones.

Finalmente, es necesario recalcar que las mujeres embarazadas, personas inmunocomprometidas, y niños menores de 12 años no son usualmente incluidos en las fases 1-3 de los ensayos clínicos. Los ensayos sobre las vacunas del COVID-19 no fueron la excepción. Afortunadamente hasta el momento no se han visto patrones preocupantes en mujeres embarazadas que se vacunaron contra COVID. Adicionalmente, a la fecha ya se han iniciado ensayos clínicos en niños. 

¿Cómo se aceleró el proceso para crear las vacunas?

Una pregunta que se escucha continuamente es cómo fue posible producir nuevas vacunas de forma eficaz y segura en tiempo récord. Esto se debió a una combinación de factores que incluyen: el diseño de la vacuna, su producción y, paradójicamente, la velocidad con la que el virus se esparció. Estos factores son: 

  1. Primeramente, las vacunas de COVID que se basaron en las nuevas tecnologías de vacunas ARNm pudieron iniciar las primeras fases de estudios clínicos de manera más rápida que otras tecnologías. En vez de pasar meses tratando de utilizar virus inactivados o debilitados, se generaron varios candidatos de vacunas ARNm al poco tiempo del inicio de la pandemia.
  2. Para probar una vacuna, es necesario comparar su eficacia entre un grupo que sí la recibe y otro que no, y ésta sólo puede ser observada cuando los participantes se contagian. Una consecuencia de las altas tasas de transmisión del virus que provoca COVID-19 es que rápidamente se contagiaron los participantes del estudio, y por lo tanto, eso ayudó a terminar las fases del estudio más rápido. Como comparativo, los estudios para la vacuna del SARS (el antecesor del SARS-CoV-2) nunca pudieron terminarse ya que el virus se extinguió en los seres humanos antes de que se acumularan suficientes casos
  3. Otro componente que aceleró el proceso para comprobar la eficiencia de las vacunas contra COVID fue el gran número de participantes en los ensayos clínicos. Por ejemplo, en el ensayo de la vacuna de Pfizer se reclutaron más de 43,000 voluntarios. Normalmente, los ensayos clínicos reclutan menos personas y estos llevan más tiempo en concluir. Más aún, por haber reclutado tantos individuos se pudieron combinar las fases II y III dentro de una fase. Esto es una práctica común que se puede llevar a cabo en ensayos clínicos cuando se tienen suficientes voluntarios y no es nuevo al COVID.  
  4. Adicionalmente, en escenarios de menor urgencia, las vacunas no se empiezan a manufacturar hasta que su eficacia y seguridad hayan sido determinadas. Sin embargo, las vacunas de COVID que iniciaron su fase 3 se empezaron a manufacturar a gran escala simultáneamente para así, una vez determinada su seguridad y eficacia, estuvieran disponibles a más individuos. Esto se hizo con el riesgo de que la vacuna no funcionara y se tuvieran que desperdiciar el excedente de dosis. 
Figura 2. Proceso para obtener vacunas de COVID de manera rápida y segura. Cada número en la figura corresponde a los puntos anteriores. Fuentes: https://www.cdc.gov/vaccines/hcp/conversations/ensuring-safe-vaccines.html, https://www.defense.gov/Explore/Spotlight/Coronavirus/Operation-Warp-Speed/

Todo esto nos da una idea de que a pesar de que las vacunas se desarrollaron rápidamente, los protocolos para medir su seguridad y eficacia se siguieron de forma rigurosa.

Entonces, ¿qué podemos esperar de las vacunas?

Las vacunas son nuestra mejor arma para combatir esta pandemia. Son seguras y protegen contra la enfermedad grave COVID-19; es decir, aún en el remoto caso de que una persona vacunada se contagie de COVID-19, la gravedad de la enfermedad será mucho menor que de no haberse vacunado. Esto implica que las muertes y hospitalizaciones disminuyen notoriamente mientras más gente se vacune, tendencia que ya se empezó a ver en los países con alto índice de vacunación (por ej. Israel). 

Después de que millones de personas se han vacunado en diferentes partes del mundo, se ha acumulado mucha evidencia en favor de la seguridad de las vacunas. Igual, podemos analizar los resultados de los posibles riesgos de la aplicación en otros países. Por ejemplo, las reacciones anafilácticas que pueden ser atribuidas a Moderna y Pfizer en Estados Unidos solo se han observado en aproximadamente 66 de cada 10 millones de dosis. Para darnos una idea, estos números sugieren que si todos los mexicanos recibieran la vacuna, se podrían observar alrededor de 1,500 personas con reacciones anafilácticas. Por el otro lado, los recientes casos reportados de coágulos de sangre y su asociación con la vacuna de AstraZeneca sugeriría que en México se podrían llegar a presentar alrededor de 50 casos (en Reino Unido y Europa se han observado 7 en 20 millones). Aunque estos casos requieren tomar cuidados y vigilancia, las reacciones adversas siguen siendo un número reducido comparado con las más de 200 mil muertes confirmadas por COVID-19 y los más de 2 millones de contagios en México. Es por esta razón que la EMA aún así recomienda la vacuna pues el beneficio de la vacuna sobrepasa el riesgo de generar coágulos de sangre.  

Pronto regresaremos a interactuar con menor distancia, por ende es importante que muchos nos vacunemos para que los efectos de COVID-19 se vuelvan menos significativos como los de la influenza, para proteger a aquellos que no pueden vacunarse (por ejemplo, personas con inmunodeficiencias) y para no sobrepasar los sistemas de salud que llevan un año trabajando arduamente. Te invitamos a consultar la sección de preguntas y respuestas a continuación. Si tienes dudas específicas sobre las vacunas no dudes en dejar tu pregunta o comentario.

Preguntas y respuestas 

Las respuestas que ofrecemos están actualizadas al 1 de abril del 2021, así que además de la información que te ofrecemos te recomendamos buscar más información de fuentes confiables. 

  1. ¿Qué es lo que NO sabemos de las vacunas? Queda mucho por aprender sobre la efectividad de las vacunas que hoy están disponibles. Por lo tanto, cada persona debe considerar de manera personal lo que implica esta incertidumbre en su caso. Esta es una lista de preguntas a las que no sabemos la respuesta al día de hoy, pero lo sabremos eventualmente:
  • ¿Cuánto tiempo va a durar la inmunidad obtenida por la vacuna? Como las personas se están vacunando actualmente esto lo sabremos con el tiempo. Actualmente hay mucha gente vacunada que lleva casi 8 meses de observación, por ejemplo, la vacuna de Pfizer empezó sus ensayos fase III en julio del 2020.  
  • ¿Puedo ser contagioso o asintomático si estoy vacunado? Aún no se sabe qué tan contagiosos somos después de la vacuna, pero la CDC autorizó que personas vacunadas puedan reunirse en espacios cerrados con miembros de un mismo hogar que no están vacunados usando cubrebocas. Aún si ya recibiste todas las dosis correspondientes a tu vacuna deberás seguir las medidas de distanciamiento y el uso de cubrebocas hasta que las autoridades sanitarias indiquen lo contrario. Un estudio reciente sugiere que las vacunas de ARNm previenen infección asintomática entre 80% (1a dosis) y 90% (2a dosis). Es importante notar que esto no significa que las demás vacunas no previenen la infección asintomática. 
  • ¿La efectividad de las vacunas es la misma para las nuevas cepas (más contagiosas o más virulentas)? Es probable que así sea, pero dependerá de la vacuna y la mutación. Las razones son un poco complicadas. El ADN de cualquier organismo muta constantemente, y es lo que permite a los organismos adaptarse a su entorno. Sin embargo, una sola mutación no es capaz de cambiar a un organismo radicalmente, se necesitan muchas de ellas y en lugares clave de su genoma. Es por esta razón que es muy difícil para un virus mutar lo suficiente para evadir completamente la inmunidad adquirida por una vacuna. Las mutaciones tendrían que ser muchas o muy extremas para que las respuestas inmunológicas creadas por las vacunas sean por completo inútiles. Por ejemplo, la mutación que surgió en el Reino Unido cambió en solo 9 de más de 1270 aminoácidos que vienen codificados en la vacuna de Pfizer. Por eso se cree que esta vacuna va a seguir siendo bastante efectiva (aunque sí podría ser menor) contra variaciones del virus; aún estamos esperando los resultados definitivos que se están evaluando.
  1. ¿Qué porcentaje de la población necesita ser vacunada para alcanzar inmunidad de rebaño? La inmunidad de rebaño es un concepto que depende de varios factores, entre ellos qué tan contagiosa es la enfermedad y cuánto dura la inmunidad. Lo importante es que haya suficientes personas que se vacunen para proteger a aquellos que no pueden vacunarse (por ej., personas con inmunodeficiencias) y para no sobrepasar los sistemas de salud que llevan un año bajo inmensa presión. En resumen, no se puede determinar en este momento el porcentaje de población necesario para alcanzar inmunidad en rebaño. Esperamos tener esta respuesta en el corto plazo.
  2. ¿Hubo avances con la tecnología de ARNm previo al COVID? Se han desarrollado vacunas de ARNm para Ébola, Zika, Influenza y como tratamiento para cáncer. La idea de hacer vacunas con ARNm tiene cerca de 30 años y se ha estudiado mucho. La principal razón por la que no han sido aprobadas es que ninguna de estas enfermedades ha tenido la velocidad de contagio como el COVID-19. Una de las ventajas es que es fácil de producir a gran escala, aunque no es fácil de transportar por la alta refrigeración que se necesita.
  3. ¿La vacuna va a cambiar mi ADN? No, el ARNm no entra al núcleo de las células que es dónde se almacena el ADN. 
  4. Si me vacuno, ¿me puede dar COVID-19?  Es mucho más común que una vacuna prevenga una enfermedad grave o la muerte que una infección. Por ejemplo, la vacuna contra la influenza nos protege de una enfermedad grave, pero aún así nos puede dar una gripe leve. En el caso de las vacunas contra  COVID-19, lo que se analizó fue protección contra una enfermedad grave, caracterizada por fiebre o escalofríos, por ejemplo. Entonces, puede que si te vacunes aún te infectes del virus, pero la probabilidad de morir o presentar una enfermedad grave son mucho menores. 
  5. ¿Cuánto tiempo tarda en ser efectiva la vacuna en una persona? El cuerpo empieza a generar una respuesta inmune inmediatamente después de que una persona es vacunada. Sin embargo, los estudios indican que la mayor protección inicia de 7 a 14 días después de la última dosis. Aún así, después de vacunarse hay que continuar con las medidas sanitarias en donde vivas para proteger a aquellos que no están vacunados, ya que no se sabe hasta qué grado la vacuna previene contagios (es decir, que uno sea portador temporal del virus sin presentar síntomas). 
  6. ¿Para qué personas es segura la vacuna? Los ensayos clínicos de Moderna y Pfizer incluyeron un rango muy amplio de edades, raza/etnia, sexo y comorbilidades. Alrededor del 25% de las personas en ambos ensayos clínicos eran mayores de 65 años. Sin embargo, debemos notar que hasta el momento ninguna de las vacunas está aprobada para niños ni personas embarazadas. También hay otros padecimientos de los que no se tienen información completa, como por ejemplo pacientes con VIH en estados avanzados, desórdenes inmunológicos, fibrosis cística, alergias poco comunes, etcétera. Sin embargo, sí se incluyeron personas con diabetes, hipertensión, obesidad, asma, EPOC, infartos previos, enfermedad del hígado e infección por VIH en control.
  7. ¿Qué está pasando con las reacciones anafilácticas? Ha habido reportes de reacciones anafilácticas que han requerido atención médica. Todas las reacciones ocurrieron después de que las vacunas se aprobaron; durante los ensayos no hubo ninguna evidencia de estas reacciones. Para entender por qué sucede esto, podemos usar los datos de Estados Unidos en donde hubo 6 reacciones en aprox. 227,000 personas vacunadas, lo cual se traduce en 1 por cada aprox. 45,000. Dado que los ensayos fueron de aprox. 18,000 personas, no es sorprendente que no haya habido ningún caso de reacción anafiláctica en las personas de los ensayos clínicos. A nivel poblacional, esto significa que si todos los habitantes de México recibieran la vacuna, podríamos esperar que alrededor de 3,000 personas presentarían esta reacción, que es un número muy bajo comparado con todas las personas que la vacuna podría salvar dada su efectividad. Adicionalmente, de acuerdo a la guía operativa de los módulos de vacunación, estos deberán estar preparados para esta emergencia. Toda persona con historia de anafilaxia debe tener en cuenta que esto es un riesgo, pero también es importante compararlo contra el riesgo de una secuela grave de COVID. 
  8. ¿Qué otros efectos adversos han ocurrido? La vacuna parece ser muy segura en términos generales. Sin embargo, hay efectos leves comunes que debemos considerar. Por ejemplo, dolor en el lugar de la inyección, fatiga, dolor de cabeza, dolor muscular, escalofríos o fiebre. 
  9. ¿Me debo vacunar si ya me dio COVID? Sí, porque es posible infectarse de nuevo, aún después de haber recuperado de COVID. Los ensayos clínicos de Moderna y Pfizer reclutaron personas que ya habían tenido COVID y encontraron que la vacuna era efectiva en ese grupo también. Sin embargo, si recibiste tratamiento contra COVID por medio de anticuerpos, los expertos recomiendan esperar 90 días para recibir la vacuna. Adicionalmente, toma en cuenta que deberás esperar a no ser contagioso para acudir al centro de vacunación.

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Category: CienciaCOVID19Salud

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Texto por: Susana Lozano-Esparza, Pedro Orozco del Pino, Natalie Gasca, Antonio Olivas, Jesús Arroyo, Ernesto Ulloa, Alfredo Garbuno

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