La migración: no todo es perfecto

La migración tiene severos retos

La fuga de cerebros y de capitales, por ejemplo, puede ser un reto muy serio para algunos países. Las personas con recursos o con mayor nivel educativo suelen migrar más y eso se traduce en que algunos lugares son “polos de atracción”, por ejemplo, en Silicon Valley más de la mitad de las “empresas más exitosas” fueron iniciadas por migrantes y más de 70% de sus empleados son migrantes, pero en cambio, tiene que haber “polos de repulsión”. Se estima que cerca de un millón de mexicanos con carrera concluida, viven fuera de México y ello impacta el desarrollo tecnológico y científico del país. 

Migrar presenta retos severos en cuanto a los derechos de las personas. El viaje de los migrantes puede ser sumamente riesgoso, especialmente si la persona no cuenta con los documentos correspondientes. Se enfrentan, en algunos casos, a condiciones extremas, como atravesar un desierto o un mar en balsas. Durante su trayecto se exponen al crimen organizado, a extorsionadores y a “coyotes” que ofrecen llevarlos a su siguiente destino. Usualmente no cuentan con información correcta sobre su proceso migratorio, sino que la desinformación y el miedo juegan un papel fundamental en las situaciones a las que se enfrentan. El resultado es desastroso: se estima que unas once personas mueren diariamente intentando llegar a otro país

En los países de tránsito y de destino, recibir migrantes puede representar un reto también. Algunos migrantes, por falta de conocimiento o por miedo, no utilizan el servicio médico y no llaman a la policía en caso de sufrir algún delito. Frecuentemente no van al hospital cuando lo requieren o no mandar a sus hijos a la escuela. Las personas que migran, pueden ser una población muy vulnerable a explotación sexual y laboral. El miedo que tienen los migrantes juega un papel sumamente relevante e infundirles más miedo suele tener repercusiones no deseadas, por ejemplo, en lugar de frenar la migración, las fricciones y los miedos se traducen en más ilegalidad, más “coyotes” y que la migración se haga “en lo oscurito” pero en la misma frecuencia.

Mandar remesas puede ser un factor crítico para los migrantes. Pero ello también representa un reto. Además de “coyotes”, métodos inseguros y robos, las personas que mandan remesas pagan un alto costo para enviar dinero, que llega a ser hasta de más de 8% del monto que se envía, además de aceptar tipos de cambio nada convenientes para la persona que manda y que recibe.

Los migrantes en México

Sobre el cruce de migrantes en México, desafortunadamente hemos tenido políticas muy deficientes, una empatía prácticamente nula y autoridades sumamente incompetentes para el tema con el que tienen que lidiar. Utilizar a la Guardia Nacional, que fue diseñada para lidiar con el crimen organizado y que no tiene capacitación en derechos humanos, así como al Ejército y a la Marina para interceptar migrantes ha generado severas condiciones en la frontera sur, han acosado e intimidado a organizaciones de la sociedad civil, han utilizado violencia y amenazas contra migrantes y múltiples críticas por parte de grupos que defienden los derechos humanos. Pero la Guardia Nacional ha tenido el mismo impacto en la frontera norte de México, “defendiendo” no a nuestro país sino al vecino. Y lo mismo en varios lugares no fronterizos de México. Además de la Guardia Nacional, el Ejército y la Marina, los agentes del Instituto Nacional de Migración tampoco han tenido una labor orientada a los derechos de las personas, sino simplemente a impedir que las personas lleguen a Estados Unidos

Una entrevista realizada a migrantes que fueron deportados a México revela una realidad desgarradora respecto a nuestro país. Casi uno de cada cuatro deportados sufre de amenazas en México y la mayor parte de esas amenazas se convierten en violencia, tortura, extorsiones y asaltos. La ONU reprueba contundentemente la labor de México respecto a los cruces en nuestro país, pues se “expone a los migrantes en un creciente riesgo de sufrir violaciones y abusos de derechos humanos” y a la separación de niños de sus familias. Nuestro país está deportando a más de 400 personas cada día.

México ha dejado muchísimo que desear en su labor respecto al tránsito de personas, pero afortunadamente, hay algunas asociaciones en favor de los migrantes que atraviesan nuestro país, por ejemplo, FM4 Paso Libre. México ha visto crecer a proyectos sumamente asombrosos, como “Las Patronas”, que alimentan a unos 300 migrantes en tránsito cada día, y lo han hecho durante casi 25 años.

La vida es cuestión de actitud… y la migración, también

Uno de los puntos más sensibles respecto a la migración es la actitud de las personas en el país receptor. Muchos estudios han demostrado que la actitud hacia los migrantes en el país de destino tiende a ser mala, especialmente si las personas son de países con una economía menos sólida. “Nos vienen a robar. Son criminales” son frases que se escuchan en Estados Unidos respecto a los mexicanos y el resto de los latinos, y desafortunadamente, se empiezan a escuchar también en México respecto a los centroamericanos, pese a que la evidencia muestra que los migrantes, por alguna u otra razón, suelen obedecer más las leyes de los países a los que llegan que la población misma del lugar.

México se enfrenta por primera vez a una llegada considerable de migrantes y con ellos, llegaron también muy serios problemas de xenofobia y racismo. Una encuesta del Washington Post y del Reforma revela que dos de cada tres mexicanos piensan que los migrantes son una carga para nuestro país pues ocupan “nuestros” empleos. Más de la mitad de los mexicanos piensan que a los migrantes hay que deportarlos y está a favor de que se utilice la Guardia Nacional para combatir la migración. México se hizo (¿o tal vez ya era, pero no lo sabíamos?) un país mucho más xenófobo que Estados Unidos. Más de 60% de las personas no quiere que se le otorguen visas de trabajo a los migrantes y la mayor parte de los mexicanos piensa que hay que endurecer las políticas migratorias. En México, más de 80% de las personas tiene una opinión mala o regular de las personas de Honduras, El Salvador y Guatemala. Y aunque la actitud que tenemos en México respecto a la migración es diferente en el norte del país que en el sur, el rechazo que hacemos a los centroamericanos es profundamente racista y resultado de la desinformación. La xenofobia es “un virus que mata”. 

Sí, ese México que ha mandado a 12 millones de sus hijos a vivir a otro país (98% de ellos a Estados Unidos) y que recibe U$35 mil millones de dólares al año en remesas; ese México que llegó a mandar a una población del tamaño de Mérida en un lapso de 12 meses a Estados Unidos; ese México que protestaba por la construcción del muro en la frontera con Estados Unidos y que hablaba de derechos humanos cuando Trump anunciaba su construcción; ese México que se sentía insultado cuando allá en Estados Unidos llamaban a nuestros paisanos “gente con problemas, que traen drogas y que son violadores”; ese es el México que ahora sí exige que se endurezcan las políticas migratorias, que exige que los migrantes sean deportados a su país o presionados para que regresen y que se utilice la Guardia Nacional para ello. Ese México que se lamentaba por la muerte de un niño en Turquía es el México que ahora es omiso con la muerte de un niño y su padre en el Río Bravo. Ese México, el cruel.

No, los migrantes no vienen a cometer delitos. Y sí, la migración es positiva para el origen y para el destino si las políticas en ambos lados son las correctas.

Posiblemente el reto principal de la migración es la idea de que se puede (y debe) detener. Mediante muros, rejas, alambres y políticas muy severas o redadas, se han visto a lo largo del mundo, políticas para detener a los migrantes. Sin embargo, cuando se ha intenta frenar la migración de esa manera, en muchas ocasiones se han obtenido resultados negativos o hasta contrarios a los esperados. Las restricciones a la migración logran que la migración temporal se vuelva permanente, o que las personas que iban a migrar de manera legal y ordenada, lo hagan de manera ilegal. Las restricciones generan más coyotes, más extorsiones, mercado negro e ilegalidad. Pone en un riesgo aún mayor a las personas que piensan moverse. Aumenta el tráfico de personas y su explotación. 

Desafortunadamente, nuestro entendimiento y conocimiento sobre la migración suele ser limitado. Intenta contestar este test sobre migración internacional y checa qué tanto tu percepción sobre la migración tiene que ver con la realidad. En unas semanas, el análisis de las respuestas que todos vertimos en el test nos mostrará cómo vemos en México a la migración internacional.

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Category: MigraciónPolítica

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Article by: Rafael Prieto Curiel

Soy mexicano y matemático y actualmente soy investigador en la universidad de Oxford y soy investigador externo de la OCDE. Realicé un doctorado en Matemáticas, Crimen, Seguridad y Urbanismo en University College London. Trabajé en el C5 de la CDMX.